Desde que somos niños se nos
ha hablado de princesas y príncipes, de castillos y de animales que hablan,
hadas entre otros seres de fantasía, a mí me gustaba imaginar y crear mi propia
historia a través de películas y cuentos. Cuando tenía como 8 años mi hermana
pequeña cumplía 3 años en julio, mis padres en lugar de hacerle una fiesta le
regalaron un viaje de fantasía en familia, mis padres y mis 2 hermanas nos
fuimos tres días a Disneylandia hasta ahora es uno de los viajes que recuerdo
como el más emocionante en el que te olvidas de todas las cosas, la escuela y
la rutina, nos fuimos en el carro de mi papá, era verde todavía lo recuerdo,
hicimos nuestras maletas nos subimos al carro y empezamos el camino en
carretera y aunque fue muy largo no fue tan pesado. Al llegar a Anaheim
California lo primero que hicimos fue comprar los boletos para entrar al parque
el día siguiente y después buscar un hotel lo más cerca del parque, comprar
comida etc. Al día siguiente nos levantamos muy temprano para bañarnos y
desayunamos en el hotel tomamos un autobús que nos llevaba al parque lo cual
era perfecto ya que no te preocupas por buscar estacionamiento, bajamos y
entramos, desde que entras al parque todo el ambiente cambia ya que todo es
magia y fantasía y la diversión va desde los niños hasta los adultos sin
importar la edad. Mis padres compraron boletos llamados fast past o algo así, no
recuerdo bien, pero con este boleto no tenías que hacer una fila tan larga, sí
te formabas pero no era tan larga la espera y tenías la posibilidad de visitar más
juegos, también teníamos pase a los dos parques y al subir a los juegos era fascinante,
así como también ver a tus personajes favoritos, es la ilusión de todo niño,
recuerdo esas tiendas llenas de muñecos que había dentro del parque aunque sus
precios eran verdaderamente altos recuerdo que mis padres me compraron un cuaderno de minie mouse que venía con una pluma con la que cuando encontraba a
algún personaje en el parque me ponían ahí su autógrafo, mi hermana pequeña escogió
una pluma de tinkerbell con luces, todo era genial y mi papá llevaba una cámara
de vídeo con la que grababa todo, pero lo que más me gustaba era subir a los
juegos y a las montañas rusas y sentir la adrenalina y el viento despeinando tu
cabello era genial porque el parque te ofrecía una gran variedad de juegos de
todo tipo y por mi altura tenía acceso a la mayoría de ellos. La magia del
viaje iba hasta en la noche ya que el parque ofrece desfiles fascinantes en los
que ves a tus personajes favoritos y magníficos juegos artificiales, todo un espectáculo.
Todo fue tan maravilloso y viajamos como en dos ocasiones más al parque los
siguientes años es un viaje y experiencia que me gustaría retomar para revivir
grandes recuerdos.
por: Diana
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